Compatibilidad

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Compatibilidad

Información médica: Compatibilidad

¿El Estatuto impide la compatibilidad?

Falso. Pone límites a los conflictos de interés en la sanidad pública.

El artículo 35 del Estatuto Marco no introduce incompatibilidades generales nuevas para el conjunto del personal. Lo que hace es afrontar de forma clara y responsable un problema real como son los conflictos de interés, especialmente en el caso del personal directivo y los cargos intermedios.

Quien ocupa cargos de dirección o jefatura en el Sistema Nacional de Salud toma decisiones con impacto directo en recursos, agendas, organización asistencial, listas de espera y derivaciones. Compatibilizar esas responsabilidades con intereses privados vinculados a la actividad sanitaria no es una cuestión menor ni una opción neutral sino que genera conflictos de interés objetivos y erosiona el sistema sanitario público.

Por eso el Estatuto refuerza la incompatibilidad en estos puestos. No es un castigo ni una sospecha generalizada, sino una exigencia de coherencia y responsabilidad pública. Dirigir o tener responsabilidades en el SNS implica asumir que la prioridad es el interés general y la defensa de lo público, no la coexistencia sin límites con el negocio sanitario privado.

Para el resto del personal médico y facultativo, la compatibilidad sigue siendo posible, como hasta ahora, previa autorización y evaluación individual. El Estatuto no impone exclusividades encubiertas ni recortes de derechos, pero deja claro que ninguna compatibilidad puede afectar a la jornada, los descansos, la calidad asistencial ni la equidad del sistema.

Desde CCOO han defendido esta regulación sin complejos. Defender la Sanidad Pública exige poner límites claros a los conflictos de interés. Este artículo no precariza derechos sino que protege al SNS, protege a los y las pacientes y protege al conjunto de profesionales frente a presiones y modelos que debilitan lo público desde dentro.

Los sindicatos médicos has utilizado un argumento completamente infantil contra esta regulación. Según ellos, como el numero de profesionales que puedan incurrir en actos malintencionados son pocos (manzana podridas has afirmado) no hace falta regular. ¿Como?

Pues eso, que como son pocos dejémosles hacer. Ese ha sido su argumento. Al contrario, para que esta situación NUNCA pueda llegar a ocurrir hay que poner todos los medios disponibles, para empezar, un Estatuto Marco que defienda la Sanidad Publica.

Si quiere leer un articulo de opinión al respecto sobre la estrategia de CESM de defender que médicos dirijan servicios públicos y privados a la vez, haz click

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