
El Doctor Tomás Cros ha dejado la imagen del cuerpo humano para sumergirse de lleno en la fotografía de la naturaleza
Hace ocho años, el Doctor Tomás Cros Ruiz de Galarreta se jubilaba como jefe del Servicio de Radiología del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete. Primero en Ibiza y después en La Mancha, este médico madrileño se fue adaptando a los cambios tecnológicos, una revolución que lo convirtió en un ‘lince’ del diagnóstico, pero, llegada la jubilación, todo ese aprendizaje lo volcó en la fotografía de la naturaleza, llegando precisamente a inmortalizar al mismísimo lince.









Cámara en mano, recorre Castilla-La Mancha para inmortalizar su fauna
Estos días sorprende en las redes sociales con indescriptibles imágenes del bigotudo, original pájaro que ha retratado en la Laguna de Taray, en el municipio toledano de Quero. Y es que tantos años manejando programas para llegar allí donde el ojo no alcanza, ha dotado a este radiólogo de un sexto sentido que invierte en el campo.
Un lince bebiendo agua, las avutardas, la berrea del ciervo, los atardeceres, pajarillos de todo tipo o las águilas reales se han convertido en los protagonistas de sus jornadas. Después de más de cuatro décadas entre las paredes hospitalarias, frente a las pantallas de los ordenadores, fijando la vista y agudizando el ingenio para dar con el diagnóstico correcto, Tomás Cros no ha dejado de mirar, pero ahora lo hace al aire libre, con sigilo y paciencia, después de largas caminatas por el campo.
En ocasiones lo acompaña su perra Tina, respetuosa hasta el punto de que si ve el trípode se sienta, pero en la mayoría de los casos este radiólogo planea su destino, coge su furgoneta y en solitario hace la espera hasta que consigue la imagen que buscaba, durmiendo en medio de la nada si es necesario.
Albacete
Su sede de operaciones la tiene en Albacete, ciudad con la que se ha mimetizado tanto que le cuesta creer que algún día fuese madrileño. Pero lo que realmente lo fascina no es la ciudad sino una provincia que le da miedo dar a conocer por si se llena de turistas que rompan los tesoros que esconde en cada rincón, desde la Laguna de Pétrola hasta la Sierra. Además, no se conforma con Albacete; de Cuenca se que queda con su sierra y sus rapaces; de Guadalajara con todo el Alto Tajo; de Ciudad Real con Cabañeros y Las Tablas y de Toledo, con Quero y la berrea.
El lince
Se ha pateado los rincones naturales más emblemáticos de Castilla-La Mancha, fotografiando a la fauna más y menos conocida, pero «el que más te impresiona es el lince, sin lugar a dudas, el paso, esa mirada que te cautiva», cuenta a Diario Sanitario mientras reconoce que cuando regresa de una excursión ya está pensando en la siguiente.
Le ha picado de todo y ha pasado momentos de mucha tensión, como cuando se le encaró un jabalí. Sin embargo, con los 73 años a la vuelta de la esquina, a Tomás Cros le quedan muchos más detrás de la cámara. No se cansa de fotografiar a la estrella de la zona, la perdiz roja, pero tiene pendientes el oso y el lobo en libertad, presas nada fáciles a las que piensa dar caza con su objetivo.
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